
Adentrarse
descalzos, para no dejar huellas, en el alma de un niño en dificultad,
es ser testigos de su dolor y de su grandeza.
De su dolor, por las innumerables marcas dejadas en su corazón
que van desde el hambre -que se refleja en altos grados de desnutrición-
hasta la explotación en todas sus modalidades, que les roba su
inocencia, su esperanza, su capacidad de soñar, en una palabra,
su niñez.
Acercarse a ellos, con una mirada distinta, llena de fe, es descubrir
su grandeza y es ser conscientes de la inmensidad que hay por construir
para llegar a alcanzar nuevos horizontes.
Los llamábamos niños abandonados y buscábamos, con
simpleza, en nuestro entorno al culpable, especialmente en la familia.
Hoy se habla de la infancia excluida; del hogar, del sistema escolar,
de la salud, la alimentación, la recreación. Es un problema
complejo que al reconocer su magnitud no queda menos que asumir que todos
y todas tenemos frente a él una responsabilidad por cumplir.
De ahí nace, un reto, el esfuerzo de los que trabajamos por devolver
a estos niños su sonrisa y su esperanza: construir sistemas, redes
de inclusión para todos ellos, en donde sus derechos sean garantizados.
Responder a este llamado es lanzarnos a la inmensidad del océano,
sabiendo que la tarea está en seguir fortaleciendo nuestro equipo
donde los niños sientan que son respetados y acogidos y donde,
desarrollando sus múltiples talentos, sean parte activa de la sociedad.
Niños de Papel ha buscado ser, desde hace quince años, esa
alternativa que el niño necesita. Hemos construido, con el apoyo
de la ciencia, desde los mismos niños y niñas, escuchándoles;
hemos diseñado espacios físicos, metodologías y programas
que respondan a sus demandas.
Hoy, después de mucho remar, de contar con aciertos y de aprender
de nuestros errores, podemos hablar de una bitácora institucional;
de una nave firme con unos marineros preparados… Las metas alcanzadas
nos llenan el espíritu para seguir navegando y conduciendo hacia
otras orillas a niños y niñas que andan sin rumbo buscando
en la brújula de la vida el verdadero norte de su existir.
Hemos querido que un grupo de profesionales se adentrase en nuestro devenir
y en contacto directo con los niños y las niñas, construyesen
este libro para compartir con ustedes, queridos lectores, la bitácora
de Niños de Papel.
Este libro, más que una historia, una experiencia, es la voz de
muchos niños y niñas colombianos que durante estos años
han escrito, en su propia historia capítulos de fe, esperanza y
amor. Y son sus vidas y sus logros los que han ido validando este recorrido,
camino del sentido de la existencia y de un futuro prometedor.
Padre Manuel Jiménez Tejerizo
Presidente Nacional
Asociación Niños de Papel .