"Somos presos de la Picota. La conocemos; sabemos que vive en ...
y su teléfono es... Si usted no viene a la visita conyugal del sábado,
la matamos. Recuerde que tenemos todos sus datos". María*, de 12 años, estaba chateando en el computador
de su cuarto cuando emergió una ventana de conversación
que, además de ofensas y palabras soeces, mostró ese mensaje.
Ella no salió de su casa en una semana por miedo a que le hicieran
daño. Sus papás denunciaron el caso a las autoridades,
que rastrearon el mensaje y descubrieron que los supuestos reclusos eran
dos compañeros de clase.
Y hace una semana, por correos de universitarios de Norte de Santander
circularon imágenes de una estudiante teniendo relaciones sexuales.
Además de 74 fotos, el mensaje incluía una nota: "Eso
le pasa por (...) Síganla pasando".
Algo parecido les sucedió el año pasado a no pocas universitarias
del país, pues estuvo 'de moda' reenviar imágenes pornográficas
con nombres diferentes según la persona a la que querían
perjudicar. "Esta es (...), que estudia en (...)", decía
el asunto del mensaje.
Casos así son cada vez más comunes en colegios y universidades,
y ser víctima de difamación por la red es tan probable
como en las aulas.
Así lo confirma Jorge Silva, gerente de negocios para la Región
Andina de Microsoft y creador del programa de seguridad infantil Tecnología
con Valores. Es una evolución del matoneo, dicen expertos. Ahora,
niños y jóvenes "emplean la red para amplificar el
daño que hacían en el colegio al golpear, agredir o burlarse
de los demás", explica Silva.
El ciberacoso, como llaman a este tipo de matoneo, afecta principalmente
a jóvenes entre 12 y 18 años. Se caracteriza por el envío
de mensajes de grueso calibre o desobligantes a una persona o a varias,
o la circulación o puesta de fotografías en una página
acompañadas de comentarios agresivos, amenazas y burlas.
La víctima no tiene idea de quién es su agresor, pues
este emplea un correo electrónico de otro o un alias. Además,
muchas veces es difícil rastrear el origen del mensaje.
Un delito mayor
Según Javier Castelblanco y Ómar Bejarano, expertos del
Departamento de Investigaciones Informáticas y Electrónicas
del DAS, la intimidación virtual es un delito que involucra pornografía
infantil, injuria (cuando se desprestigia a una persona) e incluso calumnia
(usual cuando dos personas intercambian contraseñas y de repente
pelean, se suplantan y agraden a terceros a nombre del otro).
Además del correo electrónico, el ciberacoso se realiza
por teléfono celular o por video juegos en línea. El agresor
envía imágenes y mensajes con amenazas y vejaciones.
"Existe una falsa creencia de que conversar, jugar o relacionarse
a través de Internet es seguro, pues no implica contacto físico
o cara a cara. Pero al emplear cámara o al compartir fotos en
un blog o en un espacio, la persona ya está circulando en la red",
agrega Juan Camilo Rozo, profesor del Gimnasio La Montaña.
Tienen temor a denunciar
Autoridades, colegios y universidades que detectan los casos aún
no tienen cifras sobre esta situación, pues las víctimas
no denuncian por miedo a represalias que puedan tomar sus compañeros,
y por el 'código de silencio' que no permite a quienes saben delatar
al culpable. La ausencia de datos también se debe a la novedad
del problema. Las primeras denuncias las recibieron en el 2005 psicólogos
de colegios como el Anglo Colombiano de Bogotá; el año
pasado, sin mencionar estadísticas, les aumentó el número.
* Nombre cambiado
Estudiantes, el blanco perfecto
Ana y Diego* eran compañeros de clase y novios. Él la convenció de
que se desvistiera frente a la cámara del computador que ella
tenía en su cuarto. Diego pasó el video a sus contactos
y lo colgó en un portal de colegios en Internet. Aunque no se
veía la cara de Ana, sus amigas la identificaron por el cuarto.
Se burlaron tanto que tuvo que cambiarse de colegio.
Carlos, de 12 años, estaba en casa de su amiga Claudia revisando
su correo. El hermano de ella le robó la contraseña, cambió el
alias ('nickname') y envió groserías a los contactos del
niño. "Casi nadie me hizo reclamos, pero me bloquearon, dejaron
de hablarme, me sacaron de sus contactos", comenta Carlos.
La contraseña del correo electrónico de Andrés fue
descubierta por José, un amigo. Cuando eso ocurrió, José se
encontraba con un familiar que tomó la dirección y la clave
para enviar mensajes obscenos a una compañera del salón
que estaba en el extranjero. La niña, luego de algunas semanas,
regresó al país y sus padres enviaron una carta al colegio."Uno
piensa '¡no, qué pena con el resto!, creerán que
soy yo el que dice esas groserías. Muchos le dejan de hablar a
uno, lo rechazan y señalan. No solo le ponen 'no admitir' en el
chat, sino que no lo admiten en la vida diaria", comenta Andrés.
Y Ricardo, que en la actualidad cursa una especialización, recuerda
cómo, hace ya un par de años, alguien de la universidad
logró entrar a su cuenta de Messenger y le envió mensajes
insultantes a la mayoría de sus contactos. Incluso aprovechó para
desprestigiarlo. "A estas alturas no sé ni qué fue
lo que dijo. Era tan fuerte que nadie me quiso contar". * Todos los nombres fueron cambiados
Recomendaciones
Los padres no se deben escudar en que niños y jóvenes saben
más que ellos y por eso no los supervisan. Por el contrario, tienen
la tarea de aprender a usar la tecnología.
Educar en torno a la empatía (ponerse en el lugar del otro). Para
evitar que los hijos sean 'acosadores' o cómplices al encubrir
al culpable.
Buscar soluciones colectivas, no cada colegio por separado. La intimidación
(física y virtual) afecta al conjunto educativo, indistintamente.
Denunciar en el colegio o la universidad, así como a las autoridades
ante cualquier sospecha.
No eliminar las evidencias (mensajes de correo electrónico, fotos),
por más crudas que sean. Serán muy útiles para la
investigación. Se
están tomando medidas
La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en Colombia
(Unodc) está elaborando un plan de sensibilización y
prevención en exposición de los menores a los medios
telemáticos, "al ser ellos presas fáciles de ciberacoso
y de pornografía infantil", según Gregory Tricoire,
asesor del despacho.
El DAS, el Icbf y el Ministerio de Comunicaciones desarrollan desde
el 2006 su programa Internet Sano a través de radio, prensa, televisión
y la red. Incluye mensajes informativos para navegar de manera segura
y para saber cómo denunciar casos de ciberacoso y explotación.
Organizaciones como Redpapaz que, en asocio con colegios como el Anglo
Colombiano y entidades afines como Microsoft, dictan conferencias sobre
el tema y están convocando a foros para poner al tanto del problema. |