Su papá vive en el campo, Pablo ha ido a visitarlo con intención
de quedarse, pero la madrastra le tiene 'mala leche' y no lo soporta, le
pega, así que cualquier posibilidad de estar con su progenitor es
nula porque no se entiende con la mujer que él tiene ahora.

El
Centro de Orientación Juvenil alberga a 35 niños que
están dentro de la contratación que se tiene con la Gobernación
de Córdoba y 20 son atendidos con recursos de la Fundación.
Allá salía a la calle a buscar plata, y la conseguía
pidiendo o vendiendo lo que se le presentara. Un día, con otro amigo,
mayor que él, decidieron aventurarse a caminar, a conocer
otras ciudades.
Y así, de 'polizones' subiendo y bajando en mulas llegaron hasta
Montería. Dormían donde les cogía la noche. Un día
el amigo se 'tranzó' en una pelea y lo hirieron con un cuchillo, él
estaba cerca y cuando llegó la Policía se los llevaron
a los dos.
Su amigo se recupera de las heridas, y él trata de acomodarse a
la nueva vida que le han dado. No es fácil, le gusta la calle,
no se acomoda a las reglas.
Por ejemplo, le cuesta trabajo levantarse temprano, a las 5:00 de la
mañana,
y tener que limpiar el sitio donde duerme.
Su mamá no sabe que está en Montería, él dice
que no tiene forma de avisarle porque allá no hay teléfono.
Además, quiere volver a su tierra y a su calle, para ser libre
y hacer lo que quiere y a la hora que quiera.
Donde está le dan comida, merienda, ropa, y hasta está acordándose
de lo que aprendió en un año que estuvo en el colegio, porque
tienen una profesora que les enseña a leer.
Pablo es un ejemplo de muchos niños de Colombia, que han llegado
a la calle y una vez allí, por la libertad que tienen, les cuesta
trabajo reintegrarse a la vida en familia.
Él quiere irse, pero solo el juez de familia que lo remitió a
la Fundación Niños de Papel de Montería, será quién
decida cuándo se va.
Cambios en Córdoba
Desde el momento en que la mujer empezó a jugar un papel de mayor
actividad en la sociedad, ya sea por su necesidad de proyectarse profesionalmente
o por mayores ingresos económicos, esa sociedad empezó a
modificarse. Y Córdoba no es ajena a esos cambios de la sociedad. Precisamente esos cambios han llevado a que la solidez que mostraba
el núcleo familiar se haya ido desmoronando y lógicamente
los más perjudicados han sido los niños.
No quiere decir que la mujer sea la culpable de lo que le pasa a los
niños, pero el cambio de roles ha tenido su influencia.
La necesidad de un mayor ingreso para la familia obliga cada día
a que más mujeres se desprendan del núcleo familiar y pongan
su fuerza de trabajo fuera de él. Las mayores consecuencias de estas circunstancias se ven en los niños
de los estratos bajos, donde las madres que salen a trabajar dejan a
sus hijos solos, expuestos a la maldad del mundo. En apariencia, es allí donde más se ven los abusos infantiles,
es allí donde el maltrato infantil es más notable, es allí donde
el niño tiene que salir a buscar su comida y la de su familia,
es allí donde la calle se convierte en el mejor escenario de vida,
es allí donde las niñas llegan más fácil
a la prostitución infantil, es allí donde es más
factible llegar a meterse en la delincuencia común o vincularse
al conflicto armado y es también el camino más fácil
para el uso y abuso de las drogas. Hay niños que al igual que el papel, son tirados a la basura.
Entonces aparecen quienes los recogen, los reciclan y los convierten
en folios de primera calidad. Ese es precisamente el rol que desarrolla
en Colombia la Fundación Niños de Papel que inició su
labor en Bucaramanga, continuó en Cartagena y desde hace un año
y medio está en Montería, 'reciclando' vidas que construyen
paso a paso su propio desarrollo. El padre Manuel Jiménez Tejerizo se unió a otros profesionales
especializados en Bucaramanga para conformar una Institución que
diese soluciones efectivas a los conflictos de los niños pertenecientes
al medio callejero y allí nació Niños de Papel.
Hoy se consolida como una ONG con la estructura técnica, humana
y financiera para suministrar servicios de primera calidad a los menores
en condiciones de indefensión. En Córdoba no tienen sede propia sino que son administradores
del Centro de Orientación Juvenil y del Centro del Menor Infractor
Villa Luz. Trabajan en coordinación con el Instituto Colombiano
de Bienestar Familiar que es el ente que remite los niños al Centro
y da aportes económicos, y la Gobernación de Córdoba
que paga la administración de los dos centros. Los niños atendidos por esta ONG están entre los 10 y los
18 años y su trabajo en el centro puede durar 3, 4 ó más
años, el tiempo está determinado por el tratamiento y la
evaluación que tenga el niño por parte del grupo técnico.
Si el pequeño tiene su núcleo familiar se reintegra a él
cuando esté preparado para eso. 
En Niños de Papel se busca que el reintegro de los pequeños
a la sociedad se dé completamente.
Qué hace Niños de
Papel
Un niño que llega al centro donde funciona Niños de Papel
tiene derecho a ser tratado como un hijo en el seno de una familia.
Es decir, se le atiende su educación íntegramente. Salud
física, salud mental, nutrición y desarrollo de su personalidad.
Eso es posible con el trabajo mancomunado de un equipo técnico
compuesto por un sicólogo, terapista ocupacional, trabajo social
y nutricionista.
Alberto Cuéter Chalita, coordinador administrativo del Centro,
advierte que los niños que llegan con problemas de desnutrición
son atendidos en forma individual, haciéndoles una minuta especial
para trabajar su problema. En Montería, buscando que los niños del Centro desarrollen
su vida como si estuvieran en familia, los llevan a recibir clases en
el colegio Santa Rosa de Lima, con el fin de que tengan mayor acercamiento
a los demás niños. Esto para los que tienen su nivel de
escolaridad acorde con su edad. A quienes no han tenido la oportunidad de tener acceso a la educación
en el propio Centro les dictan clases.
Además, de la educación formal los niños que son
atendidos por Niños de Papel tienen la oportunidad de desarrollar
alguna actividad artística o manual. Y quienes tienen 17 ó 18
años, se les prepara prelaboralmente en las empresas que colaboran
en este proceso, sin que ello represente gasto para los empresarios. Para los jóvenes que quieran seguir con estudios universitarios
la Fundación le gestiona becas. 
El desarrollo físico también es parte importante dentro
de las actividades que tienen los niños.
Montería,
atractivo por el dinero En los últimos meses Montería se ha visto invadida por
niños de la calle que vienen de otras ciudades. Con ellos también
ha trabajado Niños de Papel tratando de hacerles entender que
hay personas e instituciones que quieren brindarles una alternativa diferente
a la que tienen en la calle; sin embargo, el trabajo no es fácil,
porque "vienen de un hábito de la calle, donde están
libres y sin compromisos", sostiene Édgar Anderson Higuera,
operador de proyectos preventivos de la Fundación. De igual forma, el trabajo se extiende a la sociedad, a través
de los líderes, comunidades educativas para hacerles entender
que para ayudar a estos niños no es necesario darles plata, se
les puede dar comida, pero no dinero para evitar que lo tomen para comprar
droga.
Montería se ha convertido en una ciudad de paso para los habitantes
de la calle, la comunidad ha hecho que ellos vean que la ciudad es una
buena plaza porque les dan plata. La ven como ciudad de paso porque no es tan grande como otras ciudades;
la ven de paso en su recorrido hacia Cartagena, Barranquilla o Medellín. El aporte de Niños de Papel en el Centro de Orientación
Juvenil ha sido brindarle herramientas técnicas a un equipo profesional
para que desarrollen de mejor manera el trabajo que venían haciendo
por estos niños y comprometer a la ciudad en este trabajo, no
es solamente responsabilidad del Estado. "La comunidad también tiene que sensibilizarse frente al aporte
que tiene que hacer y lo hemos venido haciendo a través de redes
tejidas con instituciones educativas, con líderes universitarios,
con colegios, que se han sensibilizado, que han venido visitando a los
niños y que han tomado conciencia de esta problemática y
poco a poco vamos tejiendo lazos de manos amigas que nos han venido ayudando",
agrega Édgar Anderson Higuera. Aumenta presencia
El aumento de niños que llegan semanalmente al Centro de Orientación
Juvenil y al Centro del Menor Infractor (que también maneja Niños
de Papel) muestran que también en la sociedad se está aumentando
el maltrato infantil, de abuso, de abandono, de consumo de droga.
Las estadísticas del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar
del primer trimestre de 2006 en el departamento de Córdoba muestran
las denuncias de 60 casos de maltrato infantil y 9 de abuso sexual. Reconocimientos
Niños de Papel durante su existencia ha venido recibiendo reconocimientos
de parte de organizaciones nacionales e internacionales de gran prestigio
en la labor social. Entre las distinciones recibidas están el
de Reina Sofía contra las Drogas, la Fundación Rotaria
Internacional, el Servitor Pacis de Path to Peace Foundation. |