A pesar de que la explotación sexual es un
problema generalizado tanto en Colombia como en otras partes del mundo,
los profesionales aseguran que en la costa caribe obedece en gran medida
a una educación laxa sobre la sexualidad y el cuerpo.
"Muchas de las relaciones afectivas de los menores
con su grupo de amigos son de tipo sexual. Es un modelo cotidiano en la
comunidad", explica Fabián, director de Renacer en Cartagena.
Este "modelo" es, en muchos casos, fomentado por la propia familia:
en los barrios de menor poder adquisitivo es frecuente que un familiar
"venda" a la niña de nueve ó 10 al tendero a cambio
de alimentos. De esta manera se convierte en una costumbre que la menor
deba acudir periódicamente a satisfacer a algún comerciante
del barrio pensando así que está contribuyendo al sustento
familiar.
La mayoría de los menores prostituidos han sido
abusados sexualmente por algún conocido y el paso a convertir el
sexo una profesión no es "tan grande". Muchos huyen de
sus casas y caen en la droga o el alcohol. En ese momento el proxeneta
puede llegar a adquirir un papel paternal en la vida del menor que pocas
veces lo denuncia.
"Me fui llorando esa noche, y aunque yo le tenía
miedo a la oscuridad esa vez no me importó". Así recuerda
Patricia la noche que su madre la mandó a vivir a casa de su abuela
con apenas siete años. En su nuevo "hogar" fue abusada
sexualmente y vendida a un proxeneta por su tío hace ya 12 años.
"Durante muchos años pensé que todo
lo que me había pasado era mi culpa porque le había arruinado
la vida a mi madre al nacer". Este sentimiento de Patricia es común
entre los menores que son explotados sexualmente. La mezcla de culpabilidad,
falta de modelos, drogas y pobreza hace que para algunos menores resulte
deslumbrante lo que pueden "sacar" de los turistas, convencidos
de que ellos mismos son los que ganan.
Una menor puede recibir en Cartagena hasta 300 dólares
por "acompañar" al turista durante unos días,
en los barrios más marginales el precio puede bajar hasta los tres
o cuatro dólares por un intercambio sexual.
"Hay promotoras de turismo que ofrecen el paquete
completo bajo el nombre de `dama de compañía`". Explica
Fabián. En Cartagena, la demanda de turismo sexual por parte de
extranjeros la encabezan italianos y españoles, quizá porque
lo encuentran más exótico y sin duda más barato y
menos arriesgado que en sus países de origen.
La policía ha intensificado sus acciones desde
que en 2002 la ley le dio los instrumentos necesarios tipificando en profundidad
el delito sexual. "Gracias a la nueva legislación adquirimos
más conciencia en cuanto a nuestro deber", explica el intendente
Castaño, dedicado a los delitos contra la integridad física.
La policía cuenta en la actualidad con un grupo
especializado llamado Humánitas; gracias a él y la intensificación
de controles en hoteles y aeropuertos el número de capturados por
delito sexual se ha incrementado este año en un 60 por ciento con
respecto al pasado.
En algunas ocasiones el operativo no sólo captura
al delincuente sino que libera a la víctima.
Tal es el caso de Ana María, que sufrió
los abusos de su padre con el consentimiento de su pareja sentimental
desde que tenía unos siete años; más tarde, cuando
se encontraba grabando material pornográfico, un operativo policial
la sacó para siempre de ese mundo.
"Durante muchos años fui explotada sexualmente
no sólo por mi padre sino por todo aquel que se me acercaba, hasta
que un día me rescataron y fue así que mi vida cambió". |